LA PREHISTORIA
LA PREHISTORIA
Según la definición clásica, el período de tiempo transcurrido desde la aparición de los primeros Homininos, antecesores del Homo sapiens, hasta que tenemos constancia de la existencia de documentos escritos, algo que ocurrió en primer lugar en el Oriente Próximo hacia el 3300 A.C en el resto del planeta, posteriormente.
Según otros autores, la prehistoria terminaría en algunas regiones del mundo antes, con la aparición de las sociedades complejas que dieron lugar a los primeros estados y civilizaciones.
Según las nuevas interpretaciones de la ciencia histórica, la prehistoria es un término carente de significado real en el sentido que fue entendido por generaciones. Si se considera a la Historia, tomando la definición de Marc Bloch, como el «acontecer humano en el tiempo», todo es Historia existiendo el ser humano, y la prehistoria podría, forzadamente, solo entenderse como el estudio de la vida antes de la aparición del primer homínido en la tierra. Desde el punto de vista cronológico, sus límites están lejos de ser claros, pues ni la llegada del ser humano ni la invención de la escritura tienen lugar al mismo tiempo en todas las zonas del planeta.
A diferencia de las europeas que durante años estuvieron abiertas al público y fueron visitadas por miles de personas, las de Chiribiquete solo han sido vistas por unos pocos pues la topografía del lugar dificulta el acceso y, además, la zona lleva años dominada por las Farc. Llegar a ellas, dice Carlos Castaño Uribe, un antropólogo colombiano que lleva más de 20 años investigado el lugar, requiere de largas horas de caminata por la tupida selva amazónica; pero la infinidad de jaguares, venados, pequeñas figuras humanas y formas geométricas hacen que bien valga la pena.
Hace un par de semanas el diario inglés The Guardian publicó un artículo en el que el cineasta Mike Slee relata lo impresionado que quedó cuando se topó con las pinturas rupestres mientras sobrevolaba Chiribiquete. El inglés había viajado al Amazonas en busca de imágenes para su documental Colombia: Wild Magic y lo que encontró superó sus expectativas. “Llegué a una tierra que el tiempo simplemente había olvidado”, dijo. The Guardian afirma que Slee fue el primero en filmar y fotografiar una de las series de pinturas del cerro Campana. Esto puede no ser del todo cierto. Es verdad, en Chiribiquete aún queda mucho por descubrir, pero esa zona ya había sido explorada por otros, entre ellos Castaño Uribe.
Las investigaciones han revelado que varias imágenes terracota tienen alrededor de 20.000 años, otras 11.000 y unas cuantas datan del siglo XVII cuando los conquistadores españoles llegaron a la región. Esto significa que Chiribiquete ha tenido presencia humana desde hace por lo menos 20.000 años. Como los científicos no han encontrado una gran cantidad de piezas de cerámica pero sí evidencia de fogones con abundante carbón vegetal y restos de huesos y afiladas piedras, han llegado a la conclusión de que el terreno no era un lugar de vivienda sino un sitio sagrado en el que se llevaban a cabo rituales.
Los indígenas que hoy habitan las zonas aledañas corroboran la hipótesis y suelen referirse a Chiribiquete como la “maloca de los animales” o “el sitio de los antiguos y del jaguar”. Pero si a través de sus posibles descendientes se intenta averiguar algo sobre la identidad de los artistas o el porqué de las imágenes –como suele ocurrir con las pinturas prehistóricas, se llega a un callejón sin salida.
En 1879 el descubrimiento de las cuevas de Altamira generó una enorme polémica: la antigüedad y la belleza de las imágenes rompían por completo con la teoría de que los cavernícolas eran incapaces de hacer creaciones artísticas porque no tenían una inteligencia tan desarrollada. En un principio, científicos alrededor del mundo desacreditaron el descubrimiento y acusaron a Marcelino Sanz de Sautuola el arqueólogo que las había encontrado de haber contratado a un artista para pintarlas.
Solo hasta 1902 gracias a los avances de la tecnología reconocieron su error y se vieron obligados a formularse preguntas que probablemente nunca tengan respuesta: ¿qué pasó hace unos 35.000 años que llevó a los seres humanos a crear imágenes? ¿Cuál es el significado de estas milenarias pinturas? ¿Por qué dibujaron en lo más profundo de las cuevas donde es casi imposible disfrutar del panorama?
Una de las primeras hipótesis formuladas es que los dibujos de animales en movimiento y pequeños grupos de personas que parecen tener lanzas en las manos representaban imágenes y estrategias de cacería. Pero en la segunda mitad del siglo XX el antropólogo sudafricano David Lewis Williams hizo un descubrimiento que parece refutar esta hipótesis y la teoría que planteó parece concordar con lo encontrado por Castaño Uribe en Chiribiquete.
El sudafricano revisó los restos de los huesos de los animales que hacían parte de la dieta de los cavernícolas y se dio cuenta de que no eran los mismos que aparecían pintados en las paredes. En otras palabras, los artistas prehistóricos no dibujaban los animales que cazaban. Las pinturas rupestres
descubrió Lewis Williams están directamente relacionadas con las experiencias de éxtasis de los hombres prehistóricos y no con el registro de su día a día. Los bisontes de los europeos y los jaguares de los de Chiribiquete son las imágenes de animales a los que ellos atribuían poderes sobrenaturales, y a los que veían cada vez que se conectaban con el más allá a través de sustancias alucinógenas. La tradición indígena de reverencia al jaguar es ya conocida y se sabe que incluso hoy lo felino juega un papel importante en las culturas de la región.
Hace poco más de diez años la teoría de Lewis Williams fue llevada un paso más allá. Las pinturas prehistóricas estaban asociadas con los ritos y fueron hechas en lugares sagrados donde cientos de personas se congregaban por un determinado periodo de tiempo.
Para alimentar a una gran cantidad de gente, hombres y mujeres se rebuscaron la manera de empezar a cultivar y a criar animales. Un grupo de científicos descubrió que el trigo que se come hoy viene de unas colinas en Turquía cerca de las cuales, en 1994, se encontró Göbekli Tepe, un templo al estilo de Stonehenge que tiene unos 12.000 años. Así pues, al parecer las imágenes dieron paso a la agricultura.
Para los que creían que la historia de Colombia era muy corta, Chiribiquete es una demostración que el territorio viene siendo habitado desde hace miles de años y que estos hombres y mujeres fueron capaces de crear obras de arte majestuosas. No en vano el parque y las obras son Patrimonio de la Humanidad.
Evocado por las primeras tribus del mundo en cuevas y cavernas, el tiempo ha permitido que tan apasionantes motivos hayan podido perdurar en 5 lugares del mundo con pinturas rupestres.
Cueva de Altamira '' España ''
Cueva de Altamira '' España ''
Aunque el acceso a la Cueva de Altamira original se viera limitado a 5 visitantes semanales por motivos de conservación, la réplica de la considerada como Capilla Sixtina del arte rupestre, una cueva de 10 kilómetros de profundidad descubierta en Cantabria a mediados del siglo XIX, no tiene nada que envidiar a la original gracias a una esencia que se mantiene en esas paredes moteadas de diseños de bisontes y hombres con lanzas, dos de los motivos rupestres más antiguos del planeta tan sólo superados por la Cueva de El Castillo, también en Cantabria, cuyas muestras datan de hace más de 40 mil años.
Cueva de Lascaux ''Francia''
La prima hermana de la Cueva de Altamira reside no lejos de España, concretamente en la región francesa de Aquitania. Considerada como cuna de las pinturas rupestres más antiguas del mundo hasta el descubrimiento de El Castillo, la Cueva de Cascaux fue descubierta en septiembre de 1940 por un adolescente local llamado Marcel, cuyo hallazgo revolucionó al mundo en plena Segunda Guerra Mundial.
Al igual que Altamira, la cueva original se encuentra sometida a estrictos controles para preservar los casi 2 mil motivos pictóricos que invaden las cavernas, entre los que encontramos toros, ciervos y bisontes.
Arte rupestre de Sulawesi ''Indonesia''
El descubrimiento de una plantilla de doce manos o un cerdo salvaje en las paredes de una cueva de la exótica isla de Sulawesi revolucionó al mundo científico hace un año y reinventó las férreas conclusiones acerca de un arte rupestre europeo que podía verse superado en antigüedad. El arte de Sulawesi podría datar de hace 39 mil años, rozando el récord del mencionado El Castillo de Cantabria, algo que no sólo desmonta ciertas teorías sino que también sorprende a unos expertos que nunca imaginaron a los habitantes del paraíso sustituyendo las playas por la profundidad de una cueva.
Las Geel ''Somalilandia''

En alguna ocasión hemos hablado acerca de Somalilandia, esa porción de Somalia que decidió declararse independiente a principios de los años 90 aunque su estatus de país no haya sido reconocido por los organismos internacionales. Aún así, la nación que no existe aprovecha su anonimato para conservar playas de ensueño y muestras de arte como las de Laas Geel, yacimiento cuyo origen surgió alrededor del 9 mil A.C. y en el que aparecen dibujadas vacas engalanadas con capas, perros domesticados o jirafas. Todo ello concebido bajo las formas de un arte figurativo tan exótico como elegante.
Barrier Canyon ''Estados Unidos''
El Canyonlands National Park, situado en el estado de Utah, acoge la muestra de arte rupestre más espectacular de Norteamérica: el Barrier Canyon, un conjunto de pictogramas dibujados en las paredes por tribus de la edad arcaica, hace unos 4 mil años. La mayoría de estos diseños, los cuales evocan figuras de hombres ornamentados, pájaros sobre sus cabezas o incluso una silueta más grande y blanquecina apodada "el Gran Fantasma", se aglutinan en la conocida como The Great Gallery, paraíso rupestre en el que las pinturas lucen al aire libre sin haber perdido un ápice de su encanto y misterio.





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